Documento Marco sobre ERC de la estrategia de cronicidad en el SNS

DOCUMENTO MARCO SOBRE ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA
EN EL MARCO DE LA ESTRATEGIA DE ABORDAJE DE LA CRONICIDAD DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD

APROBADO EL 27 DE MARZO 2015 por el Consejo Interterritorial

SUBDIRECCIÓN GENERAL DE CALIDAD Y COHESION (SGCYC) DIRECCIÓN GENERAL DE SALUD PÚBLICA, CALIDAD E INNOVACIÓN (MSSSI)

GRUPO DE TRABAJO:
Representantes de las 17 CCAA, Ministerio de Sanidad, SS e Igualdad
S.E.N., ONT, ALCER, SEMFyC, SEMG, SEDEN, FAECAP

Los profesionales sanitarios, las asociaciones de pacientes y las autoridades sanitarias competentes hemos coincidido en la necesidad de incluir la Enfermedad Renal Crónica (ERC) en las Estrategias de abordaje de la Cronicidad en nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS).

Las sociedades científicas hemos justificado esta demanda en su elevada prevalencia, morbimortalidad cardiovascular, infradiagnóstico, costes económicos y en el bienestar de las personas afectadas. Las asociaciones de pacientes han justificado la necesidad de la estrategia en base al elevado impacto psicosocial que tiene esta enfermedad crónica sobre el propio paciente y su entorno familiar y social. La ERC supone un coste social y económico (casi un 10 % de la población afectada y 3% del gasto sanitario total) muy elevado que requiere criterios coordinados entre los profesionales sanitarios que garanticen los mejores niveles de calidad en la prevención, diagnóstico y tratamiento.

Este Documento Marco para el abordaje de la ERC en el SNS establece OBJETIVOS y RECOMENDACIONES que permitirán reorientar la organización de los servicios hacia la mejora de la salud de esta población y sus determinantes, su diagnostico precoz, la prevención de las condiciones de salud y limitaciones en la actividad de carácter crónico. Su implementación permitirá también una atención integral al paciente renal, multidisciplinaria, coordinada con todos los profesionales y enfocada a la equidad y la calidad de la atención.

Esta iniciativa pretende que el SNS se oriente hacia los pacientes con ERC, hacia la atención de sus necesidades en su conjunto y de cada individuo en particular, de manera que la asistencia sanitaria y social resulte adecuada y eficiente, se garantice la continuidad en los cuidados, se adapte a la evolución de la enfermedad en el paciente y favorezca su autonomía personal.